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Club de Jardinería

Germinación y trasplante

Si somos principiantes en la creación de huertos, es normal que al principio nuestras semillas no germinen o las plantas no se desarrollen lo suficiente para dar frutos. Pero una vez que conocemos cuáles son los factores que se involucran en el proceso de germinación y trasplante, es más fácil darles las condiciones ideales para que broten las raíces y maduren los tallos.

Para conocer más al respecto, en esta ocasión se explica cómo es la evolución de la planta durante la germinación y trasplante, y cómo hacer un correcto tratamiento de nuestros tallos para que el cambio de un recipiente a otro sea favorable.

¿Qué es la germinación?

Es el proceso que vive una semilla hasta convertirse en planta. Comienza cuando la semilla busca agua del sustrato -o la tierra-, y el embrión la absorbe. Si el sustrato cuenta con la suficiente humedad, el embrión, al momento de extraerla, activa sus células e inicia la reproducción. El primer indicio de esta evolución es la aparición de la raíz, la cual se desarrolla hacia el fondo para alcanzar la mayor cantidad de agua y nutrientes del sustrato. Una vez que se ha anclado bien al suelo, es cuando comienza a crecer el tallo y hace su aparición en la superficie.

La razón por la que el tallo se dirige hacia arriba es porque va en busca del sol, el cual terminará de darle el alimento que necesita para continuar madurando, a través del proceso de fotosíntesis. Antes de salir al exterior, la cáscara de la semilla se cae, brota el tallo y con los días se manifiestan las primeras hojas.

Justo cuando se asoma el tallo se asimila que “la planta ha germinado”, y al producto en esta primera etapa se le da nombre de “plántula”, lo que es igual a una “planta bebé”. Algunas personas, en vez de cultivar la semilla, prefieren sembrar una plántula, ya que se puede llevar un mejor control de su crecimiento y acelerar el consumo, aunque esto dependerá de las necesidades de cada familia y si se tienen las condiciones favorables para cultivar semillas.

¿Cuánto dura la germinación?

Usualmente, la germinación se produce de 7 a 20 días en un clima húmedo, que va de templado a cálido. Mientras que en climas más fríos, es posible que el crecimiento tome más tiempo. Lo recomendable es llevar un registro a partir del día en que se realizó la siembra para conocer mejor el nivel de respuesta de nuestro huerto según la temporada del año.

En caso de que nuestra semilla no germine, aún tras el pasar de las semanas, lo mejor es no frustrarse e intentar con otra semilla. Podemos empezar por las que se consideran más fáciles de cultivar, como los tomates, las zanahorias y las espinacas.

¿Qué se necesita para que una plántula crezca fuerte?

  • Semillas de buena calidad: deben estar libres de roturas, enfermedades, restos de tierra, hojas, etc., y deben tener un tamaño homogéneo entre todas (de la misma especie).
  • Humedad: esta dependerá del tipo de semilla, aunque en general la tierra debe estar bien hidratada previo a la siembra y durante el tiempo de germinación.
  • Temperatura: el clima debe ser cálido para una óptima germinación y crecimiento, pero no debe darles directo. Hay que elegir un lugar con semisombra para que los rayos no evaporen rápido la humedad y no quemen las hojas.
  • Sustrato rico en nutrientes: debe tener los macro y micronutrientes necesarios para fortalecer la planta, filtrar y absorber bien el agua, y favorecer la aireación de la tierra.
  • Luz solar: esta debe ser constante, al menos 6 u 8 horas al día, pero no debe caer directo en la planta.

¿Qué es el trasplante?

Una vez que la plántula cumple su ciclo de desarrollo en su semillero, es necesario moverla a su lugar definitivo para que termine de madurar y aparezcan los frutos. El beneficio principal es a las raíces, las cuales requieren de un lugar más amplio para seguir expandiéndose y fortalecer a la planta.

Para saber si nuestra plántula está lista para ser trasplantada, esta debe tener al menos algunas hojas, lucir vigorosa y haber alcanzado cierta altura, dependiendo de la planta que hayamos sembrado.

Es importante que al cambiarla no haya pérdida de humedad ni se dañen las hojas y raíces, por lo que aquí mencionamos el paso a paso para hacer un correcto procedimiento.

Paso a paso: ¿Cómo hacer el trasplante de nuestro huerto?

Materiales

Antes de comenzar, es importante contar con algunas herramientas y materiales para hacer el cambio con mayor cuidado y precisión. Entre ellos están los siguientes:

  • Pala de Jardín
  • Huerto o Maceta
  • Rastrillo
  • Trasplantador
  • Agua
  • Tierra de Composta
  • Regadera

¡Con esto ya podemos dar inicio al trasplante!

1. Limpieza del huerto

Primero, hay que retirar toda la suciedad que haya en el huerto: pasto, vegetación, hojas o piedras, etc., para tener libre camino para manipular. La limpieza se puede hacer rápidamente con ayuda del rastrillo. Después, hacemos un orificio alrededor de la planta con ayuda de la pala de jardín. Este debe ser lo suficientemente amplio para que podamos sujetar la plántula desde la base y extraerla con precaución.

2. Agrega sustrato o tierra de composta

Para asegurarnos de que la planta no pierda humedad ni nutrientes, debemos añadir una capa de tierra de composta al fondo del orificio y, después, con ayuda de un trasplantador -o con la mano- sujetar con firmeza la raíz y retirar la plántula del semillero. Si el espacio no permite llegar hasta la base de la raíz, entonces hay que tomarla de la base del tallo, lo más cerca de la raíz posible.

3. Se coloca en su nuevo sitio

Ya sea que la ubiquemos en suelo, maceta o cajón, habrá que aplicar un capa de tierra de composta, depositar ahí la raíz y cubrir con más tierra de composta. La idea es crear un montículo alrededor de la plántula para que esta se mantenga firme y derecha en todo momento. Al terminar con el trasplante se riega (sin encharcar) para que comience a hidratarse y nutrirse en su nuevo espacio.

4. Regamos de forma ocasional

Para dar mantenimiento después del trasplante, solo queda regar la planta solo cuando lo necesite. La tierra debe estar casi o totalmente seca, lo cual podemos verificar introduciendo el dedo. Si este sale limpio, quiere decir que ya está lista para volver a humedecer. Si, por el contrario, sale con tierra adherida, aún sigue húmeda y no requiere agua.

5. Esparcir bien las plantas

Si decidimos ubicar nuestro huerto en el suelo o en jardineras, debemos dejar algunos centímetros de distancia entre las plantas tanto para la germinación y trasplante. De lo contrario, lucharán por la absorción de nutrientes y agua entre sí, impidiendo que alcancen su desarrollo final. Procuremos que la distancia sea del tamaño de la planta antes de hacer nuevamente el orificio. Así cada una tendrá el espacio suficiente para crecer.

Guía de germinación y trasplante de plántulas

A continuación se comparte una tabla con diferentes hortalizas con una estimación de días para su germinación y un aproximado del tamaño que se debe considerar para trasplantar.

Tipo de hortaliza Días estimados para germinar Tamaño (cm) para trasplantar
Zanahoria 14 siembra directa
Perejil 20 siembra directa
Brócoli 10 15 cm
Acelga 10 siembra directa
Rabanito 10 siembra directa
Lechuga 7 5 cm
Espinaca 12 siembra directa
Poro 15 12 cm
Col 15 13 cm|
Fresa 20 5 cm
Coliflor 15 15 cm
Maíz 7 12 cm
Cebolla 10 12 cm
Chicharo 15 siembra directa
Apio 20 15 cm
Haba 12 siembra directa
Ajo 10 siembra directa
Cebollín 15 12 cm
Jitomate 10 10 cm
Pimiento 6 10 cm
Calabacita 10 semillero en interior o con calefacción
Berenjena 10 12 cm
Sandía 12 semillero en interior o con calefacción
Melón 12 semillero en interior o con calefacción
Calabaza 18 10 cm
Cilantro 15 siembra directa
Chile 10 siembra directa
Betabel 10 siembra directa

Con estos consejos sobre germinación y trasplante será más fácil llevar un control del desarrollo de nuestro huerto. Solo es cuestión de conocer bien las plantas que vamos a sembrar y ajustar las condiciones a sus necesidades.

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