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Club de Jardinería

Composta y abono

Entre los factores clave para el óptimo cuidado de jardines y huertos están la composta y abono. Este proceso tiene por objetivo darle a las plantas los micro y macronutrientes necesarios para que se desarrollen fuertes y saludables, florezcan y den frutos en cantidad y de calidad, y la tierra adquiera la estructura y textura correcta para una adecuada filtración y absorción de agua.

Lo más interesante es que el abono es una sustancia que podemos preparar fácilmente en casa, por ello, en esta ocasión, queremos compartir una forma muy práctica de hacerlo, así como la técnica adecuada para agregarlo a nuestras plantas.

¿Qué es la composta o abono?

El abono es una sustancia hecha con materia orgánica e inorgánica. Cuando se descompone, la mezcla se convierte en un producto negro que se aplica en la tierra en donde están nuestras plantas. Como ya se mencionó, tiene la función de enriquecer y nutrir el huerto, gracias a que contiene varios minerales y organismos vivos que favorecen su crecimiento. Entre los principales nutrientes están el potasio, el nitrógeno y el fósforo, seguido de zinc, hierro, magnesio, entre otros.

Para lograr que la composta y abono se formen satisfactoriamente, es importante que haya un ambiente húmedo, cálido y rico en oxígeno. Y el resultado siempre debe ser una composición café oscura (casi negra) y con olor a bosque para saber que hemos obtenido un buen abono para nuestras plantas

Cabe destacar que la composta es indispensable en cualquier siembra de hortalizas, frutos y plantas, ya que hasta el momento no hay ninguna que cuente con los nutrientes necesarios para crecer por sí sola. Pero ¡no hay que verlo solo como una tarea más en nuestro huerto! Al contrario, también es una forma de reciclar los residuos orgánicos que generamos en casa. Así evitamos que terminen en vertederos y contaminen otros desechos que puedan ser reutilizados.

Paso a paso: ¿Cómo hacer composta y abono?

Hay varias formas de hacer composta y abono en casa, pero esto dependerá en gran medida de la experiencia que tengamos manejando los residuos. Mientras tanto, aquí se comparte una técnica sencilla y efectiva para tener composta fresca en cuestión de semanas.

Materiales

  • Contenedor con tapa
  • Compostero
  • Pala de jardín
  • Desechos que den nitrógeno (verduras, frutas, pasto, uñas, café, restos de peces, etc.)
  • Desechos que den carbono (cascarón de huevo, cartón de cereal y empaques, hojas secas trituradas, aserrín, pasto seco, etc.)

1. Separación de residuos

Hay que colocar el contenedor para residuos orgánicos en la cocina, así podremos ir separando poco a poco los desechos que nos serán de utilidad. La única materia de origen animal que se puede compostar es el producto fresco de mar, así que evitemos mezclarlo con pollo, res, puerco, lácteos, grasa y alimentos cocidos.

En cuanto a los productos de tierra, entran todos los residuos de frutas y vegetales. También se pueden añadir bolsas de té, cartón de huevo y tortilla, ya que son altos en calcio, aunque debe ser de manera moderada. Recordemos que si no queremos la aparición de mosquitos, este contenedor debe permanecer cerrado hasta su uso.

2. Se añade tierra y desechos al compostero

En sí, puede ser cualquier recipiente con orificios y tapa, aunque por lo general se usan guacales o se hacen fosas en el jardín o terrenos baldíos. Lo importante es que esté aireado, ya que la combinación de oxígeno, nitrógeno y carbono ayuda a que se produzcan microorganismos que se alimentan de los residuos orgánicos. Los desechos que generen es lo que formará la “Tierra Negra”

Entonces, el segundo paso es cubrir el fondo del compostero con tierra o humus de lombriz, y una vez que esté bien cubierto, hacer un hoyo en el centro, como si fuéramos a sembrar nuestras semillas. Ahí depositamos nuestra primera recolección de desechos orgánicos, revisando que quede bien rodeada de una pared de tierra.

3. Se cubre con productos que aporten carbono

Una vez que el orificio está relleno, lo protegemos con hojas secas o desechos que tengan carbono, como el cartón de huevo, el aserrín, entre otros. Para conseguir una buena cantidad de abono, diariamente debemos repetir la aplicación de capas sobre la superficie que se dejó el día anterior. La idea es que 1/3 de la composta sean residuos orgánicos y 2/3 de residuos que aportan carbono.

4. Revolver composta

Es importante que la mezcla esté bien oxigenada, por tanto, la recomendación es revolver toda la composta una vez a la semana. Hay que hacerlo de forma envolvente, de manera que los residuos de arriba queden abajo y viceversa. Para esto nos podemos ayudar de una pala de jardín.

En cuanto a la tapa, evitemos que sea hermética, ya que esto impedirá el paso del oxígeno, muy importante para la descomposición de la materia.

5. Cribar la composta

Después de 3 a 9 semanas, es momento de cribar o colar el abono. La solución final la podemos combinar con la tierra de macetas, costales o en el mismo jardín, y regresar el resto del producto al compostero.

Consejos adicionales para conseguir un buen abono

  • Si usamos frutos cítricos debemos dejarlos secar antes de añadirlos a la composta, y de preferencia trozarlos para que se descompongan más rápido, y no generen mal olor o exceso de líquido.
  • Es importante mantener la composta húmeda, pero sin exagerar. Antes de regar, debemos verificar que ya esté seca. Si al exprimir un poco esta escurre y, además, hay muchos mosquitos, debemos aplicar más residuos de carbono u hojas secas para nivelarla.
  • En temporada de lluvia se recomienda cubrir con una lana para conservar la temperatura, no excedernos en humedad y mantener la proliferación de microorganismos.
  • Agregar más material con carbono, ceniza o aserrín es la solución para controlar olores amargos o desagradables.

¿Cómo abonar?

No es necesario aplicar composta y abono cada semana, en realidad es suficiente con hacerlo mensualmente, y de la manera correcta para que la planta pueda absorber correctamente los nutrientes. Para todos los tipos de plantas, la aplicación debe ser alrededor del tallo -justo en la base- y regar abundantemente.

Algunos casos en los que se debe considerar son los siguientes:

  • Si nuestras plantas se ven tristes y sin color.
  • Si el pasto está amarillo o empieza a secarse.
  • En todas nuestras hortalizas, mes con mes, sin importar su aspecto.
  • Si vamos a sembrar una nueva planta. En este caso, el abono va en donde irán las raíces.
  • Si tenemos plagas. Hay que rociar la tierra de composta encima de la planta para que ataque a los insectos nocivos.

Finalmente, la composta y abono también ayudan a que el suelo sea más fértil, por lo que podremos tener éxito en la mayoría de nuestras plantaciones. En sí, el suelo debe tener 25% de agua, 25% de aire, 45% de minerales y 5% de materia orgánica, aunque para tener más probabilidades de que los microorganismos se desarrollen y alimenten los cultivos, hay que mejorar continuamente el porcentaje de materia orgánica.

Con este paso a paso ahora será más fácil preparar nuestra composta y abono. Además, podemos complementarlo con productos que ya hay en el mercado, y que vienen con los macronutrientes esenciales para fortalecer nuestras plantas y cultivos.

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