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Club de Jardinería

3 consejos al momento de plantar semillas de flores

Tener un jardín en casa sin duda entrega muchas satisfacciones. Nos permite estar activos, mientras lo estamos trabajando, nos regala una vivienda más embellecida, fresca y purificada, y nos entrega un lugar para el esparcimiento y la relajación. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que para mantenerlo frondoso y colorido, es importante darle la dedicación correspondiente, tomando en cuenta el tipo de plantas que queramos tener.

Si nos gustan las flores, estas suelen tardar un poco más en retoñar, ya que muchas especies tienen épocas específicas para crecer. Pero con un poco de paciencia y siguiendo las recomendaciones adecuadas, las flores que hoy sembremos empezarán a abrir en el momento menos esperado.

Para empezar a plantar nuestras primeras semillas de flores, esta vez compartimos algunos consejos básicos que ayudarán a su germinación.

¿Cómo plantar semillas de flores?

1. Selecciona flores sencillas de cultivar

Plantar flores es un proceso, como ya dijimos, que requiere tiempo y dedicación, sin embargo, nos dará mucha alegría cuando veamos los primeros pétalos. Además, las semillas de flores son de lo más asequibles, por lo que nos da la libertad de sembrar tantas como queramos.

Así, el primer consejo es elegir especies que sean fáciles de cultivar:

Girasoles: requieren luz directa del sol, así que solo procuremos colocarla en un lugar donde lo reciba durante todo el día. Florecen a finales de verano y se espera que alrededor de los 10 días de sembrarse empiecen a brotar. Son robustos, fuertes y crecen alto.

Pensamiento: se puede mantener bajo el sol o en semisombra (siempre que reciba suficiente luz). Resiste el frío e inhibe el crecimiento de mala hierba. La tierra debe mantenerse húmeda, por lo que es necesario regar de acuerdo con sus necesidades. Florecen en otoño, pero en climas cálidos puede extenderse hasta la primavera.

Lavanda: también es fundamental que reciba el sol directo. En sí, el riego debe ser moderado, ya que resiste muy bien la temperatura seca y también el frío extremo. Además, tampoco es exigente en cuanto a la calidad del suelo, debido a su carácter rústico.

Crisantemos: es una flor de temporada, por lo que una vez pasando la primavera-verano, se marchita y pierden sus flores. Requieren mucha luz y espacios frescos y ventilados. Es importante abonarlas bien en invierno para que florezcan fuertes en cuanto vuelva el sol.

Otra más son el clavel y la capuchina, por lo que solo queda que elijamos nuestros colores favoritos: rosa, naranja, amarillo, morado, entre otros, y jugar con la distribución.

2. Prepara la tierra con abono

También es esencial preparar la tierra para que la flor se nutra adecuadamente. Por tanto, hay que escarbar algunos centímetros de profundidad, con ayuda de una pala de punta o un bieldo, y, posteriormente, agregar un abono de calidad. Este producto está conformado por nutrientes, como nitrógeno, fósforo y potasio, que son necesarios para que la flor crezca fuerte, sus colores permanezcan vivos, y el suelo drene y absorba correctamente el agua.

Hay fertilizantes para todo tipo de plantas, así como otros que son específicos para cada flor, aunque también podemos optar por crear el propio. Solo requeriremos materia orgánica (cáscaras de verduras), hervirlas y después colocarlas al fondo. Lo mejor es que el abono cubra al menos 6 cm de profundidad del suelo, para favorecer la descomposición.

Cabe destacar, que no se debe agregar el fertilizante sin antes haber humedecido bien la tierra (sin encharcar) y sin antes haber retirado ramas secas o mala hierba que haya alrededor. Además, el suelo no debe estar muy arcilloso, arenoso o pedregoso, de lo contrario, la tierra no podrá proteger las raíces ni transportar bien el agua.

Es probable que cada flor requiera una profundidad de siembra diferente, según la altura que llegan a alcanzar, por lo que es importante informarse de las necesidades de los distintos tipos de semillas de flores.

3. Esparce bien las semillas

Al momento de sembrar las semillas es importante esparcirlas de manera uniforme por toda el área designada. De lo contrario, las flores chocarán entre sí al momento de crecer y es bastante probable que se marchiten antes de tiempo o crezcan débiles. Las flores, así como cualquier planta, requieren espacio suficiente para que sus raíces crezcan y reciban suficientes nutrientes sin afectar a las otras.

Una vez que están bien distribuidas, es momento de cubrir con una capa ligera de tierra y volver a regar. Es importante mantenerlas bien hidratadas en esta primera etapa para estimular la germinación de semillas. Así que es recomendable usar una regadera o pistola para riego que libere agua muy fina.

Además, es aconsejable sembrar algunas flores de la misma especie, en un solo lugar, para darles el mismo cuidado a todas. Y si queremos flores de diferentes especies, entonces hay que designar una área para cada tipo de flor. Así la ubicación y la preparación del suelo irá enfocada a cada necesidad.

Según los metros cuadrados que tengamos disponibles, también es posible aprovechar para mezclar flores de diferentes colores y agruparlas por su época de florecimiento, así tendremos nuestro jardín vivo durante todo el año.

Consejos adicionales para el cuidado general de las flores

Tomando en cuenta los consejos anteriores, la germinación de semillas se dará al poco tiempo. Sin embargo, el trabajo no termina ahí, es fundamental  continuar con algunos cuidados básicos para que todos nuestros ejemplares estén frescos y se abran en el momento esperado.

Regar directo a la tierra

Si bien un poco de agua las refrescará, al momento de regar debemos evitar que el chorro caiga directo en los pétalos o en las hojas. Esto podría provocan que se desprendan o se debiliten. Lo mejor es que vaya directo a la tierra, para que esta absorba mejor la humedad y la lleve directo a la flor.

Además, el riego debe priorizarse en la etapa de floración y en las temporadas de mayor calor, así que para asegurarnos de que sea constante, nos podemos apoyar de un sistema de riego automático.

Proteger las flores del viento

El viento puede resultar peligroso para las flores si es demasiado intenso. Por un lado, quiebra las ramas, tallos y tejidos, mienta que, por otro, interrumpe el intercambio de calor y gases entre el exterior y el interior de la flor, lo que frena su desarrollo y las seca. Además, baja la polinización porque disminuye la actividad de las abejas.

Para evitar que un mal clima estropee nuestro jardín, al momento de sembrar hay que preferir lugares cerca de vallas, instalar una cerca de madera o esparcir las semillas entre los arbustos, así la altura cortará las ráfagas de viento.

Elegir un fertilizante bajo en nitrógeno

Si lo que queremos es que nuestro jardín esté lleno de flores, pero que no crezcan demasiado, hay que elegir un fertilizante bajo en nitrógeno. Para una rápida estimulación, existe la alternativa de aplicar fertilizante líquido, pues este se impregna de inmediato en la flor, siendo ideal para usar una vez al año. En cuanto al resto de la temporada, lo mejor es utilizar una versión granulada, dado que la absorción será más lenta y rendirá durante varios días.

Ahora que sabemos cómo hacer germinar semillas de flores, es momento de darle vida a nuestro jardín con flores de diferentes formas y colores. Recuerda que la profundidad para sembrar y la cantidad de agua dependerá de cada flor, así que hay que investigar bien antes de hacerlo.

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