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6 tips para antes de pintar un espacio de la casa

Si ya hemos decido darle un nuevo estilo a nuestra casa y queremos hacer la transformación por nuestra cuenta, entonces es necesario que conozcamos algunos tips básicos para conseguir un acabado profesional. En sí todo se reduce a un solo objetivo: evitar manchas y chorreaduras en paredes y pisos, y dejar capas de pintura uniformes y sin marcas. Es por eso por lo que esta vez mencionaremos algunas prácticas y tips que debes considerar antes de pintar para conseguir los resultados que deseamos para nuestra casa.

Tips para antes de pintar tu casa

1. Probar distintos colores en función a cada habitación

Por mucho que nos guste un color, esto no garantiza que sea favorable para nuestros espacios. Nuestra elección puede hacer que la habitación luzca más oscura o iluminada, según la tonalidad que elijamos. Por ello, antes de comenzar a pintar debemos determinar si la habitación recibe suficiente luz natural o si cuenta con lámparas adecuadas, considerando, también, el tipo de actividades que se realizan ahí: dormir, cocinar, trabajar, etc.

Si la habitación está ubicada al norte, es probable que haya poca luz al interior, por lo que los tonos claros (blanco, beige, crema) ayudarán a hacerla más luminosa y a crear una sensación de mayor amplitud. Mientras que si la habitación está hacia el este o el sur, es probable que reciba mayor iluminación, lo que nos permite jugar un poco más con colores llamativos, como rojo, amarillo, naranja o verde.

Ahora bien, si preferimos los colores medios o profundos, como el negro, el azul marino, los marrones, etc., es importante que el espacio disponga de varias entradas de luz natural y tenga amplias dimensiones, de lo contrario, se oscurecerá y tendrá un aspecto de cueva.

Para no errar en la selección, podemos hacer algunos brochazos en la pared y ver cómo incide la luz natural y artificial en el color durante el día. Además, hay que esperar que la pintura seque, ya que una vez lista tiende a aumentar su tono. Para evitar que el color sea más oscuro de lo esperado, siempre hay que elegir un tono más claro del que hayamos elegido inicialmente.

2. Remover o proteger muebles, pisos y objetos

Antes de comenzar, las esquinas de los techos, los marcos de las puertas y ventanas, y los interruptores deben cubrirse con cinta de pintor para no llenarlos de producto y conseguir acabados uniformes en los bordes. Pero hay que recordar quitarlos antes de que la pintura seque, de lo contrario, la cinta podría romperse, desprender la pintura o dejar rastros en la pared. Si fuese el caso, hay que usar un pincel o una brocha delgada para arreglar los posibles defectos y difuminar las líneas con un rodillo.

En cuanto a los muebles y pisos, lo más recomendable es tapizarlos con plástico o cartón para facilitar la limpieza al terminar. Se recomienda unir los elementos con cinta adhesiva para evitar que se muevan accidentalmente. Además, debemos retirar de las paredes o sacar de la habitación lámparas, relojes, cuadros, alfombras, muebles pequeños y todo aquel elemento que sea fácil de transportar.

3. Utilizar ropa para pintar

Así como deseamos cuidar los artículos del hogar, también debemos proteger nuestra ropa. Así que lo mejor es usar prendas viejas o que ya no nos gustan para realizar esta tarea. Es importante que sean cómodas, como unos jeans, pants u overol, y una playera de algodón, para facilitar los movimientos. De igual modo, es recomendable usar guantes, reutilizables o desechables, protectores de zapatos o botas jardineras, y unos lentes para evitar caídas de pintura en el rostro.

4. Preparar las paredes

De igual modo, es importante que las paredes estén en buen estado, si queremos evitar que la pintura se quiebre o aparezcan otras imperfecciones con el tiempo. Y para ello hay que arreglar todas las irregularidades, como grietas, huecos, pintura levantada, etc. con mortero o masilla, y concluir lijando suavemente las paredes hasta que queden totalmente lisas.

Posteriormente, habrá que retirar cualquier rastro de polvo o suciedad, como telarañas, grasa o incluso moho, con un poco de agua tibia y jabón, y secar con un paño. Es importante asegurarnos de que la superficie esté libre de humedad, para que el producto fije bien a la pared.

5. Tener las herramientas necesarias

Lo básico son los pinceles, las brochas y los rodillos. Los pinceles se utilizan para cubrir detalles o perfeccionar los bordes; las brochas para las paredes pequeñas, y los rodillos para los techos y los muros grandes. Es preferible contar con varios tamaños para acceder fácilmente a esas zonas difíciles y para hacer uso de una herramienta diferente en cada cambio de color.

También necesitaremos una espátula para aplicar el mortero, un papel de lija para tallar la pared, una esponja para retirar la suciedad, una varilla de extensión para el rodillo, una escalera y una bandeja para pintura, así iremos recolectando poco a poco el producto.

Al finalizar, debemos limpiar las brochas y rodillos correctamente si queremos que nos duren para futuras remodelaciones. Solo hay que sumergirlos en agua caliente, tallar un poco y asegurarnos de que queden bien secas para evitar la aparición de hongos. En caso de que las pinturas estén hechas a base de aceite, habrá que removerlas con disolvente, aunque, si hemos usado un rodillo, lo mejor será invertir en otro que intentar lavarlo.

6. Pintar de arriba hacia abajo

Una vez que tenemos listos todos los preparativos, es momento de pintar. Lo más conveniente es empezar de arriba hacia abajo, si no queremos estropear nuestras paredes. Así que lo principal es iniciar por el techo para que cualquier gota o escurrimiento por los muros sea corregido posteriormente.

Para facilitar esta tarea, usaremos el palo o varilla extensible para sostener el rodillo, aunque si el techo es abovedado o está muy alto, quizá debamos sumar la escalera o el banco para alcanzarlo. Por otro lado, debemos evitar realizar movimientos bruscos con el rodillo, ya que podríamos terminar salpicando todo.

Una vez que tenemos el techo, usamos un rodillo especial para los bordes y completamos las esquinas. Posteriormente, utilizamos el rodillo general y empezamos a esparcir la pintura por las paredes. Los trazos deben hacerse en forma de W a lo largo de la superficie y después rellenar las zonas libres con una cruz. A su vez, debemos ir pintando zonas de 60 cm, de forma horizontal y vertical, para conseguir un acabado más uniforme y que no se acumule mucho color en un solo punto.

Si nuestra habitación es muy amplia o consideramos que el color requiere varias capas, lo mejor es ir aplicando una por una, de manera pausada. Al terminar una capa, esperamos 8 horas o más para que seque y retocamos, así nos aseguramos de ir obteniendo el acabado deseado. Para aplicar la segunda capa debemos seguir los mismos movimientos que al principio.

Consejos finales para pintar el interior de una casa

  • Hay que contratar un profesional para pintar franjas, figuras geométricas u otro tipo de decoraciones en la pared. Así nos aseguramos de conseguir la forma deseada.
  • Además de elegir el color, debemos evaluar el tipo de pintura y su acabado (mate o brillante). Algunos productos son anti olor, tienen efecto impermeable,  controlan la proliferación de ácaros y hongos o funcionan como primer y sellador para aumentar la duración de la pintura.
  • No hay que pintar en días calurosos o lluviosos, pues la pintura tardará más en secar. Asimismo, deben permanecer las ventanas abiertas para que el aroma no se concentre al interior.
  • Para aprovechar mejor el producto y evitar lo más posible los goteos, solo hay que remojar en la pintura un tercio de la brocha.
  • Los bordes y esquinas deben ser pintados por el lado estrecho del pincel, mientras que las superficies planas con la parte ancha.
  • El rodillo debe remojarse en agua previo a su uso para eliminar grumos, y esparcirse bien  en la bandeja de pintura para que quede bien impregnado del producto.

Estos tips para pintar nuestras habitaciones harán la tarea más fácil. Es importante no perder la paciencia y hacer los trazos correspondientes, ya que solo así haremos que el color quede con la misma intensidad en toda la superficie. Solo queda echar a volar la imaginación y jugar con los ambientes hasta conseguir la decoración deseada.

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