8 Tips para pintar como un profesional

Cada vez que pintas una superficie le brindas un nuevo aspecto y brillo a tu hogar, generando una sensación de limpieza, amplitud y organización que bien valen la pena. Sin embargo, hacerlo de forma espontánea y sin previo conocimiento, hace que muchas veces se cometan errores que llevan a desperdiciar la pintura y a dañar herramientas, con resultados finales que dejan mucho que desear. Los siguientes consejos o tips para pintar te mostrarán las claves para lograr un acabado profesional.

1. Por dónde comenzar

Antes que nada, es importante que planifiques por dónde empezarás. En este sentido, el primer consejo es comenzar por el espacio más amplio y con menos artículos o muebles. Esto te será especialmente ventajoso cuando se trate de una casa grande, pues te permitirá luego liberar el resto de las habitaciones, moviendo los muebles y objetos de forma estratégica al espacio más extenso, para que no estorben durante el trabajo.

Saber qué cantidad de pintura necesitarás puede parecer una tarea compleja. Para lograrlo, comienza clasificando las superficies lisas y las rústicas con sus respectivas medidas para así tener una mejor apreciación. Por lo general, en superficies planas sólo necesitarás una sola capa de pintura (si ésta es de buena calidad) y hasta tres capas en superficies rústicas.

Teniendo claras las medidas, solo debes tener presente que: 1 litro o ¼ de galón de pintura, cubre con una sola capa aproximadamente 10 metros cuadrados si la superficie es lisa o plana y 3.5 metros cuadrados, si la superficie es rústica.

2. Acondiciona la superficie a pintar

El estado en que se encuentre el área que pintarás juega un papel fundamental en el acabado final que tendrá. Por lo tanto, es necesario que selles y cubras los detalles y deformaciones al tacto. Para ello, utiliza masilla o yeso y una espátula para rellenar los orificios y grietas que se hayan formado.

Una vez el yeso se endurezca, puedes eliminar los detalles y conseguir la uniformidad que buscas con una lija fina, logrando un acabado liso para poder pintar con tranquilidad. Esta misma técnica de lija y espátula, te servirá para eliminar aquellos restos de pintura vieja que pueden generar desperfectos.

En orificios y grietas de mayor volumen y profundidad, será necesario emplear una mezcla más robusta, la cual tardará un poco más en secar, pero valdrá la pena. Para esta tarea, emplea cemento y arena u otro tipo de relleno acorde con esa dimensión.

3. Consigue un delineado perfecto

Para lograr un acabado perfecto entre dos colores, delinea la superficie con cinta adhesiva y comienza con el tono de pintura más claro, pintando desde la cinta hacia adentro de la superficie. Este mismo principio aplica cuando los colores de dos superficies están divididos por una esquina, sea con el techo u otra pared.

Una vez que termines de pintar la zona limitada por la cinta adhesiva, retírala con un ángulo de 45 grados en sentido contrario al extremo pintado, antes de que la pintura se seque. Esto evitará que desprenda capas previamente aplicadas. Apóyate de un secador de cabello para ablandar el adhesivo, conseguirás líneas perfectas y limpias que reflejarán un acabado profesional.

4. Pinta en la secuencia correcta

Cuando se trata de una casa o departamento de tamaño grande, además de tomar en cuenta el primer consejo, puede ser muy práctico partir pintando desde lo más interno hasta lo más externo. Es decir, inicia con los cuartos y baños de la casa, luego pasar por el comedor y la cocina, y finalmente los pasillos y la sala principal, terminando en la parte externa y los alrededores.

Si vas a pintar el interior de una habitación u oficina, comienza por el techo y luego continua con las paredes; por último, los marcos y puertas (en caso de ser necesario). Si se trata de superficies exteriores, aplica el mismo principio, comenzando por los muros superiores y luego los inferiores, llevando siempre una secuencia de arriba hacia abajo, luego los marcos, puertas y ventanas.

En caso de pintar rejas, puertas y ventanas utiliza la misma mecánica de ir de arriba hacia abajo, de lo contrario podrías estropear el acabado inferior con alguna gota o salpicadura de la parte superior. Los detalles y retoques podrás dejarlos para el final. 

5. Protege el mobiliario de tu hogar

Pintar sin cubrir ni mover los muebles y elementos de las habitaciones, te generará mucho más trabajo en el proceso de limpieza. Por lo tanto, mueve todo lo que te sea posible a la habitación más libre de la casa y lo que no puedas mover, resguardarlo bajo plástico o papel de periódico. Esta labor requiere de bastante tiempo, pero es sumamente necesaria. Presta especial atención a los vidrios de las ventanas, enchufes, puertas, manillas, lámparas fijas y alfombras. 

6. Dónde aplicar mate y dónde aplicar brillo 

Opta por usar pintura mate en zonas como salas, cuartos, oficinas y todas aquellas áreas en las que no es común el uso de agua o están libres de humedad. Las pinturas brillantes (a base de aceite) pueden aplicarse en zonas expuestas al agua o vapor, como la cocina, los baños, lavaderos y en cualquier lugar donde existe más humedad. 

Es importante que aproveches la luz del sol o que cuentes con una buena iluminación artificial, de manera que puedas visualizar los detalles al pintar. Las imperfecciones se verán con mayor facilidad en la luz natural.

El clima también es esencial en este proceso. Permite que el aire circule por las habitaciones que estás pintando para evitar que se concentren olores fuertes y dañinos, mientras que logras un secado más rápido. Cuando el ambiente es húmedo, no es recomendable pintar superficies externas de la casa.

Ten paciencia en cuanto al secado. Si necesitas aplicar una capa adicional, espera que la anterior seque por completo. De este modo obtendrás un mejor acabado y evitarás que la pintura se acumule en la pared. 

Como se mencionó anteriormente, también debes dedicar un poco de tiempo para acondicionar la habitación y mover los artículos a su lugar, como muebles, mesas, entre otros. Si lo haces de forma apresurada, puede que accidentalmente manches o dañes las superficies ya pintadas. Es recomendable que esperes por lo menos 24 horas para ubicar nuevamente los objetos a sus debidos lugares.

7. Usa las herramientas adecuadas

Tu elección de utensilios para pintar puede influir en el acabado final. Por ejemplo, existe una gran variedad de rodillos texturizados que simplifican muchas tareas e inclusive adornan muy bien las superficies. Los rodillos permiten un acabado perfecto cuando se trata de superficies lisas, planas y amplias, ya que el pintado es mucho más rápido y homogéneo.

Con respecto a aquellas esquinas, rincones y zonas que no alcanza el rodillo, es ideal el uso de la brocha y pinceles. Con ellos no solo podrás realizar los remates con mayor facilidad, sino que podrás pintar las rejas y superficies que exijan mayor precisión y detalle.

Si te encuentras con alguna superficie en PVC o plástico y deseas pintarla, es necesario que primero la lijes ligeramente con una lija fina para asegurar un mayor agarre y durabilidad de la pintura. Limpia los residuos del lijado con un trapo húmedo y luego aplica la capa de producto hasta cubrir toda la zona.

8. Mantén todo limpio con practicidad

Utiliza bolsas plásticas para recubrir o forrar las bandejas del rodillo o algún envase donde viertas pintura. Una vez que acabes, desecha la bolsa para así guardar las bandejas o envases totalmente limpios.

Ten paños listos para limpiar residuos o salpicaduras antes de que seque, y diluyentes en el caso de la pintura a base de aceite. La vaselina es muy útil para evitar que el producto se adhiera a superficies no deseadas, ya que luego podrás limpiarlas fácilmente con un trapo.

Existen muchas técnicas que podemos adoptar al momento de pintar en cualquier superficie. No solo dependerá de una pintura y utensilios de buena calidad. Lo que realmente te convertirá en un pintor profesional, es el buen uso de cada una de estas herramientas y tu destreza al aplicar estos prácticos y sencillos tips para pintar.

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