Cómo instalar tablón cerámico

Además de elegantes, prácticos y muy fáciles de limpiar, los tablones cerámicos pueden adaptarse sin problemas a nuestro estilo de decoración y nos ofrecen una amplia variedad de colores, texturas y grabados. Si hemos decidido instalar tablón  cerámico, la siguiente guía paso a paso nos será de mucha utilidad.

Materiales

  • Cinta métrica
  • Nivel
  • Trazador
  • Separadores o Cuñas
  • Llana dentada
  • Llana plana
  • Boquilla
  • Cuchara de construcción
  • Martillo de goma
  • Cubeta
  • Cortador de cerámica
  • Esponja
  • Esmeril o dremel
  • Tira líneas
  • Batidora
  • Escoba
  • Mezcla adhesiva
  • Guantes
  • Lentes
  • Limpiador quita grasa
  • Y por supuesto, la cerámica que elijamos

1. Definimos el tipo de tablón cerámico

Además del estilo de decoración y el color de nuestras habitaciones interiores, el tipo de tablón cerámico puede variar en función de su localización. Cuando se trata de espacios exteriores, es recomendable utilizar una baldosa rústica y antideslizante, cuyas separaciones ideales deben ser de aproximadamente 1.5 mm.

En espacios interiores, el diseño suele ser un poco más discreto en cuanto a textura y su tamaño puede variar de acuerdo con la habitación:

  • En la cocina, por ejemplo, conviene una cerámica de alto tráfico y con buen esmaltado liso para que las grasas no se adhieran tan fácilmente.
  • En los baños muchos optan por colocar porcelanato antideslizante de 60×60, pues es resistente al hongo, perdurable, elegante y de fácil limpieza.
  • En las habitaciones y sala principal la imaginación es lo que marcará la pauta.

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2. Comprobar la nivelación de la superficie

 

Antes de comenzar necesitaremos comprobar que la superficie se encuentre sin protuberancias o grietas muy pronunciadas que luego puedan perjudicar el trabajo. Es necesario que llevemos el piso al mismo nivel si notamos alguna imperfección.

3. Medimos el espacio de la instalación

 

El siguiente paso consiste en medir con la cinta métrica toda el área del piso para la instalación en metros cuadrados para poder determinar cuánta cerámica y cantidad de mezcla adhesiva necesitaremos. Este proceso es muy sencillo: la cifra será el resultado de multiplicar el ancho por el largo del espacio en el que deseamos colocar la cerámica.

Asegúrate de medir el espacio sin obstáculos, como muebles, ya que así obtendremos una medición exacta del área.

4. Preparamos el piso

Debemos limpiar el área de la instalación de cualquier impureza, polvo, aceite o residuos de la mezcla adhesiva anterior. Cualquier elemento sólido que quede por debajo del piso cerámico, creará un espacio de aire que con el tiempo levantará la cerámica.

Es recomendable picotear el piso para crear porosidad de forma que las piezas y el adhesivo cuenten con un mejor agarre.

5. Confirmamos y marcamos el área de instalación

 

Con la ayuda de la cinta métrica definimos cuál es el centro del área, marcando dos líneas cruzadas que formen una cruz. Estas líneas servirán de guía para iniciar el primer hilo de colocación de las piezas de cerámica.

Para comenzar, es recomendable iniciar lejos de la entrada para mantener libre la circulación y evitar accidentes. También es importante tomar una esquina recta de la pared como referencia, pues de este modo evitaremos desviarnos de la línea.

No obstante, para confirmar la distribución correcta del piso debemos colocarlo en el área, asegurándonos de que estos sean del mismo lote. Asimismo, necesitamos utilizar las cuñas a fin de determinar la longitud de separación real que habrá entre cada pieza.

6. Preparamos la mezcla adhesiva

 

Los fabricantes que expenden la mezcla adhesiva para porcelanatos sugieren que se prepare en una cubeta o tubo y no en el piso. La mezcla solo tendrá contacto con la superficie al momento de la instalación del piso cerámico. De esta manera evitamos que se contamine nuestra mezcla.

Las proporciones para mezclar son: 3 litros de agua por cada saco (de 15 kg) de mezcla adhesiva. Debemos asegurarnos de que el pegamento sea homogéneo y sin grumos.

 

7. Aplicamos la mezcla

 

Usando la cuchara de construcción extendemos la mezcla de manera uniforme tanto en el piso como en la pieza cerámica. Esto es recomendable hacerlo con cada lámina de cerámica que vayamos instalando de forma individual.

 

 

 

 

 

Una vez que apliquemos en el piso la mezcla, usamos la llana dentada para delinear surcos rectos. Es importante que evitemos hacer círculos u otras formas con la mezcla. Está demostrado que la adherencia correcta se logra solo con surcos lineales.

8. Colocamos la cerámica

 

Al colocar la cerámica debemos hacerle pequeños movimientos hacia los lados en sentido contrario a los surcos dispuestos, con este ejercicio tendremos una excelente adhesión. Cada vez que coloquemos una lámina de cerámica debemos verificarla con ayuda del nivelador para ir corrigiendo inclinaciones irregulares.

9. Aseguramos la adhesión

 

Con el martillo de goma damos pequeños golpes a la cerámica desde el centro hacia las esquinas. Con esto no solo buscamos adhesión sino también la correcta nivelación de la pieza en caso necesario. Los expertos indican que para que un trabajo sea perdurable es necesario que la mezcla tenga contacto con la pieza cerámica por lo menos en un 80%.

En este sentido, quienes llevan muchos años trabajando en el sector de la construcción, aconsejan usar el oído, ¿de qué forma? Cuando una cerámica no queda bien adherida por falta de mezcla, al golpearla sonará hueca, lo que nos indicará que debemos retirarla de inmediato y rellenar con más pegamento.

10. Separamos las cerámicas en el proceso

 

A partir de la segunda cerámica y hasta el final, es necesario colocar separadores de 3 mm entre ellas. Con esto logramos un acabado estético y además cuando haya que retirar una pieza, ese espacio nos servirá para sacarla sin dañar otras contiguas.

No obstante, esta regla varía de acuerdo con el tamaño y tipo de cerámica. Por ejemplo, los porcelanatos con medidas 60×60 suelen colocarse con separaciones mínimas para lograr un mejor acabado estético y dar una sensación de amplitud.

De aquí en adelante, repetiremos los pasos anteriores teniendo en cuenta este desfase entre cada piso hasta terminar con la instalación.

11. Preparamos la inclinación para el desagüe

En las superficies del baño, cocina o exteriores, no queremos problemas con estancamientos de agua, de manera que es necesario crear una ligera pendiente. La inclinación debe estar al menos en un 2% hacia el punto de desagüe, así que en estos casos debemos comenzar a colocar las piezas cerámicas desde los extremos hacia el sumidero siguiendo la inclinación.

12. Recubrimos los bordes y zoclos

Si decidimos colocar zoclo, podemos utilizar algunas piezas cerámicas que sobren de nuestra instalación del piso, siguiendo el mismo procedimiento.

Por otra parte, según las dimensiones del área, algunas esquinas y bordes nos obligarán a cortar algunas cerámicas a la medida y forma del restante. Al pegarlas, es importante que no las ajustemos a presión con el borde de la pared, más bien es recomendable que dejemos un espacio a discreción.

13. Acabado final

En este punto dejaremos secar el adhesivo durante un mínimo de 24 horas antes de retirar las cuñas.

Para el acabado final debemos preparar la boquilla según las especificaciones del fabricante. Al aplicarla, debemos asegurarnos de hacerlo de una forma diagonal a las líneas del piso. Una vez terminado, dejaremos pasar 20 minutos para retirar la boquilla utilizando un trapo húmedo.

Deja pasar unas cuantas horas y ¡disfruta de tu nuevo piso!

 

Medidas preventivas y de mantenimiento

La mezcla adhesiva está compuesta por agentes químicos que pueden causar severas irritaciones al contacto con la piel, mucosas o los ojos. Es recomendable que usemos equipos de protección como guantes, lentes y portar vestimenta que cubra muy bien nuestro cuerpo.

Como medida preventiva, al adquirir tablones cerámicos es prudente comprar por lo menos un 10% adicional de lo estimado del recubrimiento del piso. Algunas cerámicas se rompen a causa del traslado desde la tienda hacia el sitio de la instalación, o debido a errores de instalación, de modo que nos servirá para compensar estos errores o para instalar un rodapié.

En cuanto al mantenimiento, es una ventaja que el piso cerámico no requiere de productos especiales para su limpieza, más que la aplicación de agua. Los químicos que usualmente utilizamos para limpiar dañan el esmalte que los reviste y en muchos casos opaca su brillo y color.

Un piso cerámico bien instalado, puede brindarle a nuestro hogar ese toque de personalidad y estilo que tanto buscábamos, simplificando al mismo tiempo nuestras tareas de aseo sin la necesidad de aplicar costosos productos de limpieza.

 

 

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