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Beneficios del color y sus usos en la decoración del hogar

Los colores son parte fundamental de nuestra vida, siendo uno de los estímulos más utilizados para nuestro desarrollo. Con el tiempo definimos nuestros favoritos, que evolucionan y aprendemos a combinar con diversas tonalidades. Pero hay un mundo más allá: los beneficios del color son más que hacer ver bien nuestro armario o casa y, como lo demuestra la psicología del color, pueden incidir sobre nuestro ánimo.

Antes de entrar de lleno en los beneficios del color y sus usos, vamos a repasar algunos conceptos: colores primarios y secundarios, colores opuestos o complementarios, colores cálidos y fríos. Sus efectos son variados y por eso queremos contarte cómo potenciar estas cualidades al decorar tu hogar.

Colores primarios y secundarios: 

En el modelo utilizado actualmente, denominado CMY por sus siglas en inglés, los colores primarios son el cian (C), magenta (M) y amarillo (Y); su mezcla en pares permite obtener los secundarios que son rojo (R), verde (G) y azul (B). A partir de estos surge una gama casi infinita, excepto el blanco que es la base sobre la que aplicamos los demás.

Colores opuestos o complementarios: 

Definidos como los que se encuentran diametralmente opuestos en el círculo cromático, se emparejan así: cian y rojo, magenta y verde, amarillo y azul. Se denominan complementarios ya que al situarlos uno al lado del otro se resaltan las cualidades individuales de cada color.

 

 

Colores cálidos y fríos: 

La temperatura de los colores viene dada por la sensación que generan en nosotros; es algo subjetivo y depende del contexto en el que aparecen. Caracterizamos como cálidos aquellos que se encuentran entre el amarillo y el rojo, incluyendo algunas tonalidades claras de verde y violeta. Por el contrario, los colores fríos son los del espectro comprendido entre los violetas oscuros y verdes, pasando por todos los azules.

Beneficios del color

Ya repasados estos conceptos, podemos dar un vistazo a las propiedades psicológicas de algunos colores:

  • Cian: Este color, y la gama de azules, transmite serenidad; de allí que sea común verlo en los hospitales. En sus tonos más oscuros genera confianza y seguridad, ideal para decorar la oficina o un espacio de reuniones.
  • Magenta: Junto a los rojos, es un color pasional. Lo asociamos al peligro por lo que puede distraernos con facilidad. Estimula el apetito, siendo una opción a considerar para los espacios del comedor. Eso sí, procura ser prudente pues en exceso puede resultar abrumador.
  • Amarillo: Es un color contradictorio. Creativo y estimulante, alegre y cargado de optimismo; sin embargo, también se relaciona con la mentira; por esto es de los colores más complicados de utilizar en decoración.
  • Naranja: Entusiasta, singular y extravagante, así es este color. Comparte algunas de las cualidades del magenta y el amarillo: llamativo, sin ser exhaustivo, y energizante. Funciona para resaltar aspectos específicos de un espacio.
  • Verde: Remite inmediatamente a lo natural, transmitiendo frescura y bienestar; lo asociamos de igual manera al dinero y a la abundancia. Te recomendamos tonos claros en habitaciones para relajarte, mientras que los más oscuros convienen donde deseemos transmitir fortaleza.
  • Blanco: Es puro, ligero y neutral. Es, quizás, el mejor color base para cualquier decoración. Por otra parte, su luminosidad es un beneficio que permite generar espacios más claros y, en apariencia, más amplios. Estas bondades tienen un contrapeso: hace más notable cualquier defecto que le rodee.
  • Negro: Es un color pesado, opresivo y de autoridad, aunque también lo percibimos como elegante. Por sus connotaciones, mayormente negativas, su uso no suele extenderse más allá de darle color a los pisos (por su solidez) o a una pared.
  • Gris: Aunque es ambivalente en la percepción general, ya que para algunos resulta aburrido y para otros interesante, en distintos estudios se ha determinado que transmite calma. Al resaltar poco, cumple con complementar colores más brillantes.

Ahora que conocemos los efectos de los colores sobre la mente, podemos pensar en cómo aplicarlos y combinarlos en la decoración de los espacios de nuestra casa u oficina.

Decorando con colores

El primer paso para explotar los beneficios del color en la decoración es conocer las posibles maneras de utilizarlos. Existen cinco esquemas básicos con los que podrás jugar a gusto:

Monocromática: Como lo indica su nombre, consiste en utilizar solo un color y su gama de saturación. Lo recomendable es mantener el número final en no más de tres o cuatro tonos.

 

Acromática: Es un esquema muy sencillo ya que solo utiliza blanco, negro y grises. Es la forma más sobria de decoración.

 

Por opuestos: Se propone el uso de colores complementarios del círculo cromático, esto ayuda a resaltar los colores y su propósito en una habitación.

 

Adjuntos: A diferencia del modelo por oposición, este promueve el uso de colores que se encuentran en posiciones adyacentes en la paleta de colores.

 

Neutral: Propio de espacios que buscan transmitir serenidad, utiliza colores neutrales (grises, marrones) en tonalidades de muy baja saturación; de esta manera se evita una carga sensorial excesiva.

Tras escoger el esquema, tenemos que pensar en otros tres factores igual de importantes: luz, cantidad y la historia que queremos contar. La luz, resulta de suma importancia pues de ella dependerá en gran medida la eficacia de los colores que usemos; debes tener en cuenta la fuente y el tipo de iluminación, por lo que te recomendamos hacer las pruebas de color directamente en el sitio en que se utilizará. La cantidad, por otra parte, es especialmente importante en esquemas de varios colores; la regla más sencilla es la del 60/30/10, porcentajes que corresponden a Base/Contraste/Acento. La historia, finalmente, es lo que permitirá conectar los distintos espacios a través del color; dependerá de ti si deseas o no que los colores lleven de un lugar a otro en tu decoración.

Visto todo esto, es el momento de decidir la aplicación del color en nuestro espacio. Te presentamos nueve posibilidades con las que puedes jugar, variando acorde a la habitación y a los colores que escojas.

 

Caja de color: Consiste en aplicar el mismo color al techo, piso y todas las paredes, dando una sensación de encajonamiento. Debes tener muy en cuenta el uso de la habitación, el tiempo que pasarás allí y el tono del color elegido para que no resulte una experiencia agobiante.

 

Paredes y techo: Como indica el nombre, consiste en aplicar el mismo color en tus paredes y techo. Este modelo resulta útil en lugares de techo alto pues ayuda a que se sientan más cerrados. Procura evitar los colores demasiado oscuros para no sentirte oprimido.

 

Profundidad: En espacios sin mayor profundidad, tener el piso y la pared de fondo de un mismo color ayuda a que se sienta como un espacio más largo.


Más ancho:
 
Dando el mismo color al piso y las paredes laterales puedes generar una sensación de amplitud en dirección a las paredes de fondo que, idealmente, serán de algún color neutral.

Mayor superficie: Si aplicas el mismo color al piso y techo lograrás dos cosas: sentirás el techo más bajo y percibirás mayor amplitud en la superficie del suelo.

 

Resaltar el mobiliario: Si mantienes las paredes y techo neutrales, pero aplicas un color al piso lograrás resaltar los muebles; además, transmitirás mayor solidez.


Alto y estrecho
: 
Combinando el techo y la pared posterior lograrás una habitación ensanchada en dirección a las paredes neutrales. De igual manera, el foco se dirigirá hacia el fondo por lo que resulta perfecto para pasillos con una puerta.

Espacio compactoPara generar estrechez en los espacios, o resaltar la ya existente, puedes pintar iguales las paredes laterales. Funciona perfectamente en habitaciones muy anchas.

 

Punto focal: En este caso solo la pared de fondo lleva el color elegido. Atrae toda la atención, acentuando espacios donde prima la decoración (piensa, por ejemplo, en una pared de fotografías).

Todas estas son pequeñas estrategias pensadas en función de mejorar un espacio. En principio, puede parecer que las opciones son infinitas, pero si te tomas el tiempo de definir cada punto, empezando por la finalidad de la habitación, te darás cuenta que es realmente menos abrumador. ¿Qué esperas entonces? Toma tu libreta de decoración y empieza a hacer las notas sobre ese cuarto cuya imagen tanto quieres cambiar.

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