Psicología del color para tu hogar

Los colores tienen un impacto muy fuerte en nuestras emociones y la psicología del color nos ayudará a entender mejor este tema. Son capaces de evocar recuerdos y producir sensaciones que terminan modificando nuestro estado de ánimo. Esto se debe a que nuestro sistema nervioso responde ante las señales físicas y símbolos que hay en el mundo, afectando nuestra percepción de manera singular.

Si bien, la diversidad de colores es amplia e influye de manera particular en cada persona, diversos estudios han comprobado que ciertos colores producen estímulos específicos cuando entran en contacto con la vista, debido a factores universales y culturales que nos definen. Esto ha dado como resultado la psicología del color, que precisamente se enfoca en analizar el efecto que tienen los colores en la conducta humana.

De este campo de estudio se han apoyado las empresas y comercios para crear su diseño de marca (logotipo, decoración de locales, imagen de empaques, etc.), lo cual tiene por propósito provocar reacciones específicas en los consumidores. Este es el caso del color rojo, muy utilizado en establecimientos de cocina, por producir o generar hambre en las personas.

Asimismo, el diseño de interiores se ha valido de la psicología del color para crear habitaciones mejor adaptadas a lo que se quiere transmitir. Según el color, el brillo o incluso la tonalidad podremos sentir alegría, confianza, tranquilidad, energía, entre otras, razón por la que en esta ocasión mostraremos algunos ejemplos de colores y qué es lo que provocan en la mente y el cuerpo, para elegir el más adecuado para nuestros espacios.

¿Qué nos dice la psicología de color en cuanto a las emociones?

A continuación, se detallan diversos colores y las emociones que pueden llegar a transmitir considerando la psicología del color.

Azul

El azul está comúnmente relacionado con el agua, razón por la que logra transmitir profundidad y estabilidad. Dentro de los efectos que genera están la relajación, la paz, la neutralidad y la pulcritud, además de ayudarnos a reducir el apetito y a alejar sensaciones como el miedo, el estrés, la ansiedad o cualquier otro tipo de tensión. Esto lo vuelve un color fenomenal para los dormitorios, pues crea un entorno de tranquilidad, seguridad, descanso e introspección.

También está relacionado con la lealtad, la sinceridad, el profesionalismo, la concentración y la libertad, razón por la que también solemos encontrarlo en oficinas o espacios de trabajo. Si tenemos un estudio o una biblioteca en casa, será un excelente color para complementar.

Verde

El verde simboliza la naturaleza, la abundancia y la vitalidad y es capaz de generar sensaciones como esperanza, crecimiento, fortaleza y armonía. En sí, ayuda a sentirnos muy seguros, tranquilos y con autoconfianza, por lo que es perfecto para incluir en una zona de estudio, oficina o en la sala, convirtiéndolos en espacios que induzcan a la reflexión.

También es una alternativa para los baños si consideramos este lugar como un lugar propicio para el sosiego y la calma. Te ayudará a disfrutar de la ducha y a valorar más el autocuidado. Por otro lado, está relacionado con el dinero, por lo que no dudes en incluirlo en objetos decorativos o pequeños detalles para atraer la estabilidad financiera.

Violeta

Está ampliamente relacionado con la realeza, la sabiduría, la espiritualidad, el coraje, la autoridad y, por supuesto, el lujo y la elegancia. En sus tonos más claros, como el lila, representa ternura, calidez e incluso mesura, por lo que este último quedará bien en los dormitorios infantiles. Si lo combinamos con tonos más oscuros también crearemos un espacio de misterio y magia, que estimulará la creatividad, por lo que sin duda es una excelente opción si queremos que echen a volar su imaginación.

Si nos parece un color muy intenso, solo hay que mezclarlo con gris, beige o blanco, y así obtendremos espacios más equilibrados. Con esta combinación incluso lo podemos incorporar en la sala, en el baño o en el dormitorio, dándoles un estilo más moderno y sofisticado.

Amarillo

En general, el color amarillo está relacionado con la felicidad, la luz y la energía, sin embargo, su nivel de influencia va más allá de eso. Es el color que más asociado está al intelecto y al entendimiento, que busca simbolizar fuerza, poder, voluntad y estímulo. Sin embargo, también representa autoestima, optimismo y confianza, por lo que no es de extrañarse encontrarlo en lugares de convivencia y diversión como la sala, el comedor o incluso la cocina.

Dado que está vinculado con el sol y la luz, también es una buena opción para usar en recibidores y pasillos, pues su intenso brillo aporta luminosidad y crean un efecto visual de mayor amplitud en espacios pequeños. También demuestra jovialidad e impulso, por lo que queda bien en dormitorios de adolescentes.

Rojo

Este color le da mucha personalidad a las habitaciones, aunque pocos se atreven a usarlo por su intensa tonalidad. Es conocido por reflejar pasión, romance y sensualidad, sin embargo, también es el color de la dominancia, de la guerra, del vigor, la velocidad y la juventud. Además, es un color que agudiza los sentidos, razón por la que nos aumenta el apetito, nos hace estar alertas e incluso aumenta nuestra presión sanguínea.

Podemos empezar integrándolo en cojines, alfombras u otros textiles, así como ocuparlo en una sola pared, por ejemplo, en la sala o en la cocina, para crear puntos de focalización y llevar la energía hacia allá. También podemos matificar el tono para disminuir el cansancio visual, con ayuda de un producto especial que trabaje sobre colores medios.

Gracias al ímpetu que transmite también es una alternativa para usar en cuartos recreativos o de entretenimiento, pues estimula la mente de grandes y pequeños, y promueve la sociabilidad.

Café o marrón

Sofisticación urbana, calidez y un ambiente muy familiar es lo que provoca el color café o marrón. Está fuertemente vinculado con la madera y la tierra, por lo que, igual que el verde, nos transmite a la naturaleza y nos devuelve a nuestro origen. Además, es un tono que genera seguridad, estabilidad, mucho confort y equilibrio, lo que nos recuerda que el hogar es nuestro lugar de confianza.

Para muchos es un color serie, triste y desagradable, pero sabiéndolo combinar con tonos más claros y luminosos, crearás espacios de descanso, tranquilidad y convivencia. También es capaz de transmitir sabiduría, elegancia y profesionalismo, razón por la también solemos encontrarlo en oficinas.

En el hogar, se recomienda en la sala, en la cocina o en el comedor, pues son lugares donde se busca obtener sensaciones de confort y equilibrio. Lo podemos incluir en muebles, en una sola pared o en textiles, a través de materiales naturales como la madera, el mimbre, el lino, entre otros. Y si queremos un acabado mate, podemos aplicar un producto matificante especial para tonos oscuros.

Rosa

El rosa es el símbolo del cariño, la ternura y la intimidad, por lo que se recomienda mucho en hogares de recién casados. También transmite calma y pureza, por lo que ayuda a aliviar tensiones y peleas. En sí, es un color que nos devuelve a la ternura e inocencia de la infancia, razón por la que también es asociado con la maternidad.

Es ideal para dormitorios infantiles, especialmente de bebés, pues refleja suavidad, delicadeza, sueños y fantasías, aunque también puede incluirse en dormitorios de adultos si queremos resaltar nuestra feminidad. En el caso de los tonos fríos, como el palo de rosa, podemos crear ambientes más iluminados, y hasta reproducir decoraciones nostálgicas y románticas al estilo vintage.

Blanco

Es el color por excelencia de la pureza, la inocencia, la paz y la limpieza. Si queremos un lugar para poner en calma nuestra mente y cuerpo, entonces hay que añadirlo sin dudar. También representa sencillez y bondad, por lo que debe ser nuestro color favorito si nos gustan las decoraciones estilo japandi, escandinavo o nórdico, así como todo lo relacionado con el minimalismo. Esto porque nos ayudará a crear un ambiente de simpleza, armonía, además de maximizar la luz natural.

Gracias a su versatilidad, el blanco es un color que podemos aprovechar en cualquier habitación. Además, combinándolo con otros colores podemos crear acentos muy originales en los diferentes espacios. Para algunos es un color sumamente frío, sin embargo, hay otras tonalidades, como el hueso, que aportan mayor calidez. Incluso, es posible romper con esta sensación utilizando madera y fibras naturales, como en cobijas y almohadas tejidas, o en mesas auxiliares.

¡De cualquier forma, conseguirás transmitir serenidad, calma y mucha armonía!

Ahora que sabemos cómo funciona la psicología del color es posible crear espacios realmente confortables, considerando el efecto que queremos provocar en nuestro estado de ánimo. Colores como el negro también transmiten elegancia y misterio, mientas que el naranja representa actividad, entusiasmo y movimiento, así que es momento de poner a volar la imaginación y atrevernos a experimentar y crear diversas sensaciones.

Lo mejor es que hay pinturas en todo tipo de acabados, por ejemplo, en mate blanco, y otros más que nos ayudan a crear nuestras propias combinaciones, ofreciendo bases claras, medias y oscuras.

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