¿De qué color pintar mi casa?

Darle un toque de color a las habitaciones siempre es un buen método para romper con la monotonía. Y qué mejor que hacerlo directo en las paredes. Tomando en cuenta ciertas consideraciones, podremos crear espacios más alegres, dinámicos y confortables, al mismo tiempo que prevenimos el deterioro de los inmuebles. Hoy en día, hay pinturas que ofrecen fórmulas resistentes a la humedad y que se adhieren mejor a las superficies, evitando molestas fisuras o desprendimientos.

Pero si aún tienes dudas de qué tono, acabado o intensidad elegir para tus paredes, esta vez te compartimos un breve paso a paso que te ayudará a decidir “de qué color pintar mi casa”.

¿De qué color pintar la casa?: Paso a paso para elegir la opción ideal

1. Considera las medidas de la habitación

Cuando pensamos de qué color pintar mi casa, uno de los primeros aspectos que debemos considerar es el tamaño del espacio, siendo este un factor importante al decidir los colores de nuestro hogar. Esto porque  las diferentes tonalidades pueden hacer que un lugar luzca más amplio o más reducido. Basta saber que los colores fríos y poco intensos son una buena opción  para los ambientes pequeños, pues ayudan a crear un efecto visual de mayor amplitud.

Generalmente, para esto se recomiendan colores como el beige y el blanco, ya que son sumamente brillantes y reflejan muy bien la luz que provienen del exterior, sin embargo, colores como el verde, el azul y el violeta también pueden ser opciones, siempre que los busquemos en sus tonos más claros o con escasa saturación.

Una buena alternativa si no sabes de qué color pintar la recámara, es usar un tono malva o azul grisáceo, sobre todo porque los colores fríos son básicos para transmitir paz y serenidad en habitaciones donde se busca tener momentos de relajación. Si, por el contrario, tenemos espacios más grandes, entonces incorporar colores intensos favorecerá el ambiente. Arriésgate con un rojo, un amarillo o incluso un naranja.

2. Revisa la orientación de la habitación

Dependiendo hacia donde esté orientada la habitación que vamos a pintar -norte, sur, este y oeste, esta recibirá más o menos luz natural. Y esto puede ser un punto a considerar en nuestra elección de color. Por lo general, en el hemisferio sur las casas que están orientadas hacia el norte reciben mayor radiación solar, mientras que en el hemisferio norte, las construcciones que están hacia el sur son las de mayor iluminación. Así, si nuestras habitaciones están del lado contrario, es decir, en donde llega poca luz natural, entonces una alternativa es apostar por colores fríos.

Estos colores, además de crear un efecto de mayor amplitud, hacen que los espacios se vean más luminosos, por lo que no debemos dudar en añadir, nuevamente, tonos blancos, beige, grises, azules, rosas y verdes en sus tonos más suaves. Si queremos luz, pero también queremos habitaciones acogedoras, entonces hay que inclinarnos por los tonos tierra, en su versión menos saturada. Podemos agregarles un acabado gloss o semi gloss para potenciar su luminosidad.

Estos nos permiten crear estilos nórdicos, que si bien utilizan colores bastantes fríos, por medio de tonalidades cafés y muebles de materiales naturales (mimbre, lino, ratán, madera) también hacen que los lugares adquieran una atmósfera de calidez.

3. ¿Mayor luz natural o artificial?

Que haya menor o mayor cantidad de luz también afecta la apariencia de nuestros colores durante el día. El sol varía entre amarillo, rosa o más rojo en diferentes horarios, que al reflejarse en la pared también transforma su tonalidad. En este sentido, al momento de elegir el color, hay que considerar que este variará durante el día y que incluso no se verá tal como lo imaginamos.

Si es posible, hay que solicitar pruebas de color y dejar algunas marcas en la pared para vislumbrar durante el día el tono que van a adquiriendo y así seleccionar el que más nos convenza. Debemos hacer lo mismo con la luz artificial; cuando empiece a oscurecer hay que encender aquellas lámparas y focos que nos alumbrarán, para ver cuál será el acabado durante la noche.

Cabe destacar que las luces LED frías apagan la intensidad de los colores, mientras que las luces LED cálidas acentúan más esta cualidad. Así que también habrá que elegir los focos más adecuados tanto para el color de nuestras paredes como para las actividades que realizaremos en dicha habitación.

4. Tomar en cuenta los muebles

Mientras pensamos en qué color pintar la casa, también debemos considerar nuestros muebles. Por ejemplo, si son de madera oscura, entonces crearemos un buen equilibrio pintando las paredes en tonos claros, para que no compitan entre ellos. ¡Pero no pensemos únicamente en colores como el gris, el blanco o el beige! Podemos conseguir decoraciones súper modernas, si probamos paredes en tonos terracota, ocres o un verde oliva o cemento.

En las salas estos colores harán que luzcan más elegantes y se cree un contraste armónico, además de atrevido y original. En este caso, también es esencial que elijamos pinturas en acabado mate, ya que le dan a las paredes un aspecto más sencillo, lo que a su vez permite que los demás objetos decorativos (como los muebles) ocupen el lugar protagónico en la habitación.

Si, por el contrario, tenemos muebles claros, como en madera blanca, entonces es nuestra oportunidad de probar colores más arriesgados. Para crear un ambiente con energía y que promueva la interacción un color naranja o rojo serán los tonos indicados para habitaciones como el comedor, la cocina, o incluso la sala.

Ahora bien, si estamos pensando de qué color pintar el baño, entonces los muebles blancos con paredes en beige o un café suave, hará que estos luzcan más luminosos, elegantes y llamativos. Obviamente, todo depende de gustos, pero en un lugar donde la pulcritud y la serenidad quieren hacerse notar, crear una decoración monocromática impactará por completo.

5. No combines más de tres colores

No es necesario que nos quedemos solo con uno o dos colores, en realidad podemos optar hasta por tres tonos para conjugar en una misma habitación. El primer color es el que abarcará un porcentaje más importante de la decoración y, por ende, irá en la mayoría de las paredes de la casa. El segundo ocupará un menor espacio, que generalmente va en las paredes restantes. Mientras que el tercer color será en un porcentaje más bajo e irá enfocado en artículos decorativos, como cuadros, textiles o lámparas.

De esa forma, si pensamos “de qué color pintar mi casa” podemos elegir un tono intenso, como el café, en color principal; un color suave, como el beige, para color secundario, y el rojo en color terciario, para darle un toque de color. La idea es buscar colores que se complementen o que estén en su mismo círculo cromático, y que por supuesto sean de nuestro agrado.

6. ¡También fíjate en el clima!

Parece absurdo, pero ¿quién quiere aumentar la sensación de calidez en los sitios tropicales? Si vivimos en lugares calurosos, lo mejor que podemos hacer es usar colores fríos para transmitir frescura. Los colores como el azul, el verde y el amarillo transmitirán quietud, vegetación y energía, es sus tonalidades más brillantes.

Por el contrario, si vivimos en lugares invernales y donde, además, la luz solar es escasa, entonces quizá queramos probar con colores más cálidos, como los tonos arena, el marrón, el naranja o melocotón, e incluso un rojo quemado. Para esos colores más vibrantes solo basta con agregar el tono en una sola pared, para obtener el efecto que buscamos.

Si pensamos de qué color pintar la recámara en climas calurosos, un azul cielo aportará mucha frescura sin renunciar a la sensación de paz, armonía, relajación y descanso que regala este color en particular. Mientras que si estamos en climas fríos, un azul marino probablemente nos transmita mayor cobijo.

7. No olvides tu estilo decorativo

Un aspecto fundamental al decidir de qué color pintar la casa, es no olvidarnos de nuestros gustos. Si somos más de un estilo clásico, quizá colores neutros, como el café, el blanco y el beige, nos ayudarán a crear un ambiente confortable, pero si preferimos las decoraciones modernas, entonces, tal vez, queramos jugar un poco más y apostar por colores como el rojo o el negro. Solo hay que pensar muy bien en qué queremos transmitir y cuál es nuestra personalidad.

Para esto, podemos ayudarnos de la psicología del color, que nos enseña qué comunica cada tono y los efectos que pueden provocar en nuestro estado de ánimo.

Siguiendo estos pasos, elegir de qué color pintar el baño, la sala, el comedor, el dormitorio o cualquier otra habitación será más rápido. Solo deja volar tu imaginación y atrévete a hacer distintas combinaciones.

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