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Club de Jardinería

Cosas que tienes que saber para el cuidado de las suculentas

Ya sea para la creación de un jardín o la decoración de interiores, las suculentas se han posicionado como las favoritas dentro del hogar. Se adaptan a casi cualquier ambiente, son fáciles de cuidar, se reproducen en poco tiempo y las encontramos en diferentes formas, tamaños y colores, siendo una opción ideal para darle vida a nuestros espacios.

Si estás dando tus primeros pasos en la jardinería o simplemente quieres algo nuevo para diversificar tus especies, aquí te contaremos todo lo que tienes que saber acerca de las suculentas para extender su vida por mucho tiempo.

8 consejos para el cuidado de las suculentas

1. No demasiado sol

Tenemos la idea de que las suculentas tienen alta resistencia al sol. Sin bien, su naturaleza les permite sobrevivir a temperaturas extremas, algunas sí pueden sufrir quemaduras al recibir el sol directo todo el día. Tal es el caso de la suculenta Haworthia o la Cola de Burro, que si bien disfrutan de la luz abundante, es preferible no exponerlas durante muchas horas al sol.

Lo más recomendable para asegurar que sus hojas no se dañen, es colocarlas máximo 5 horas bajo la luz de la mañana y después ubicarlas en la sombra. En caso de estar al interior, debemos dejarlas cerca de una ventana donde puedan recibir suficiente luz natural, y usar una cortina que filtre la iluminación al caer la tarde. Si vemos que la suculenta pierde color o estira sus hojas hacia la ventana, quiere decir que necesita mayor cantidad de sol.

También es importante que giremos la planta con frecuencia para que reciba suficiente luz por todos lados. Al hacerlo, nuestra suculenta se mantendrá erguida, pues, como ya mencionamos, orientan sus hojas hacia donde está el sol cuando necesitan mayor exposición.

2. Controla la humedad y la temperatura

Una de las principales características de las suculentas es que retienen gran cantidad de humedad en sus hojas, especialmente si estas son grandes, por ello, excedernos en su hidratación puede ocasionar que se ahoguen. Las plantas que tienen mucha agua presentan tallos y hojas flácidas, y se notan traslúcidas, mientras que, si les hace falta, les aparecen manchas.

Para evitarlo, hay que dejar que la tierra comience a secarse antes de volver a regarlas. Se puede verificar introduciendo el dedo: si alrededor de 3 centímetros ya están secos, es momento de humectarlas de nuevo. Esto es especialmente importante durante la temporada de calor, mientras que en el otoño y el invierno pueden permanecer más tiempo sin este recurso.

La manera correcta de regarlas es llenar la tierra de agua hasta que se desborde, por eso es necesario que las suculentas estén plantadas en recipientes con filtros. En caso de que no cuenten con orificios, hay que reducir la cantidad para que no se pudran. De igual modo, hay que corroborar la temperatura del ambiente.

3. Sustrato para suculentas

Al igual que otras plantas, las suculentas requieren sustratos para la tierra, pero, en vez de estar cargadas de nutrientes, tienen que ofrecer un adecuado nivel de drenaje. No hay que pasarlo por alto, ya que este tipo de plantas no tienen raíces muy profundas. De no haber un adecuado drenaje, el agua acumulada les afectará negativamente. Como parte del cuidado de las suculentas, el uso de una maceta sin esmaltar o porosa será ideal para liberar el agua; entre las mejores opciones están las macetas de arcilla o barro.

4. Suficiente aire fresco

Es común encontrar arreglos de suculentas en las que todas se encuentran muy juntas, ya sean en posicionadas en capas o en una sola jardinera. Aunque no morirán en pocos días, a largo plazo no será un ambiente adecuado para ellas. Necesitan respirar y recibir suficiente luz natal, por lo que ubicarlas en espacios separados será la mejor alternativa para que nos duren por mucho tiempo.

Uno de los proyectos que mejor funcionan en casa son los terrarios. Se adaptan para que solo una planta viva dentro de ellos. Es importante que el recipiente que elijamos tenga una apertura para que entre aire, por lo que usar una pecera pequeña es una excelente alternativa. Dentro de los suministros que debemos considerar están la tierra para suculentas, piedras o grava, y musgo para favorecer el drenaje, así como algunos artículos decorativos.

5. ¡No olvides la limpieza!

Es normal que las plantas se llenen de polvo, pero no hay que dejar que se acumule. Si queremos que sigan creciendo, es importante que removamos el polvo y la suciedad regularmente. Dado que algunas suculentas tienen formas extrañas y áreas estrechas, de difícil acceso, el uso de un pincel nos podría ser de utilidad.

6. Te cuidado con las plagas

Otro punto importante dentro del cuidado de las suculentas es la presencia de las plagas. Generalmente se sienten atraídas por suelos húmedos, como es el caso de los mosquitos. Aunque parezca repetitivo, es necesario que nuestras macetas no acumulen agua, pues no solo afectará a nuestra suculenta, sino que atraerá diferentes insectos. Lo mismo pasa con el exceso de fertilizante, este puede ocasionar que aparezcan cochinillas.

Para ser aún más preventivos, hay que tener extremo cuidado con la higiene. Se tienen que quitar las hojas secas, y, en caso de detectar una planta contaminada, habrá que aislarla de las demás. Dentro de las consecuencias que pueden generar a las plantas están la caída anticipada de los botones, tallos frágiles o quebradizos, y deformaciones.

7. Poco fertilizante

Aunque no es el principal cuidado que debemos tenerles, aplicar un poco de fertilizante les ayudará a crecer. Procuremos hacerlo únicamente en la primavera y el verano, sin excedernos, ya que las podemos debilitar. Algunos de los mejores productos son aquellos que no tienen altos niveles de nitrógeno.

8. Trasplante periódico

Si no queremos que nuestra suculenta crezca mucho, entonces tendremos que mantenerla en macetas pequeñas. Sin embargo, existen algunas especies que crecen muy rápido y que sí o sí necesitan ser trasplantadas. Tal es el caso del cactus Castillo de Hadas y las Madre perla.

También se recomienda moverlas cuando los beneficios del sustrato se hayan agotado. Lo mejor es hacer el cambio cada uno o dos años, según las características de la planta, y tener listo el sustrato nuevo para que rápido se adapte a su nuevo lugar.

¿Qué más debemos saber sobre las suculentas?

  • Si vivimos en zonas húmedas podemos regarlas una vez a la semana, si las tenemos al interior del hogar hasta 3 veces. Las suculentas que menos agua necesitan son el jade o el aloe.
  • La mayoría de las especies no se adaptan fácilmente al frío intenso. Regarlas con agua helada puede dañarlas.
  • Se reproducen rápido, con que plantemos una pequeña hoja o parte de su tallo esta germinará.
  • Algunas tardan mucho en dar flores, y otras mueren después de florecer, por ejemplo, algunas especies del agave y de kalanchoe.
  • Existen suculentas comestibles, como la pitaya o la tuna, aunque para estas sí necesitamos mayor espacio para plantar.
  • Se protegen a sí mismas del sol. Tienen un polvo blanco llamado pruina que les funciona como protector. Además, las hojas de algunas plantas se cierran para evitar el contacto directo.

Sin duda, el cuidado de las suculentas no es una tarea laboriosa, pero sí necesita que prestemos atención a sus cambios para detectar cuando necesitan sol, agua o están teniendo un exceso de ambas. Con eso, tendremos su compañía por mucho tiempo, y las aprovecharemos para darle vida nuestro jardín.

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