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Club de Jardinería

6 tipos de fertilizantes para las plantas del jardín

Las plantas y flores avivan los ambientes en cualquier época del año. La amplia variedad de especies nos permite combinar múltiples colores, formas y texturas, así como jugar con la disposición de nuestro jardín. De esta forma, logramos conseguir un lugar idóneo para la relajación, estar en contacto con la naturaleza y disfrutar un rato en familia. Pero para lograrlo, deberemos nutrir de manera correcta a nuestros plantas, para optimizar su desarrollo y florecimiento, es por eso que hoy hablaremos de los fertilizantes y sus beneficios.

Sin embargo, para conservar su esplendor es fundamental brindarles algunos cuidados básicos. Y entre ellos está la aplicación regular de fertilizante. Este producto hará que sus tallos no pierdan fuerza, sus hojas no amarilleen y que continúen floreciendo.

Si somos principiantes o simplemente queremos conocer más sobre los fertilizantes para plantas, esta vez se hablará sobre qué son, para qué sirven y qué opciones hay en el mercado.

¿Qué es un fertilizante para plantas?

Los fertilizantes son sustancias ricas en nutrientes, que tienen por función promover el óptimo crecimiento y desarrollo de plantas y cultivos. En general, están elaborados con macro y micronutrientes, que ayudan a regular la absorción del CO₂ y el agua, estimular la producción de hojas, mantener el follaje verde, formar nuevas raíces e incluso a combatir enfermedades.

Tipos de fertilizantes

Si bien, todos los fertilizantes para plantas cumplen la misma función, estos se pueden distinguir por su composición o por su modo de aplicación (presentación), lo cual puede afectar el tiempo de respuesta de los nutrientes y, por tanto, el impacto que tendrán sobre nuestro jardín.

1. Fertilizante químico

Estos fertilizantes se caracterizan por producirse mediante la reacción de un ácido y un alcalí -sustancias con propiedades alcalinas-. A su vez, incorporan macronutrientes indispensables para la tierra, que son el nitrógeno (N), el potasio (P) y el fósforo (K), provenientes de materia orgánica, inorgánica y sintética. Algunos fertilizantes incluyen estos ingredientes por separado, acompañados únicamente de azufre y otros micronutrientes.

En caso de tener un huerto en casa, lo mejor es usar tipos de fertilizantes que incorporen tanto macro como micronutrientes, pues estos últimos enriquecen los cultivos con nutrientes. Por lo demás, los abonos N-P-K que incluyen nitrógeno, potasio y fósforo son eficaces para que nuestras plantas y flores en general crezcan fortalecidas.

Dado que no todas las especies tienen los mismos requerimientos nutricionales, hay fertilizantes con diferentes concentraciones. En este sentido, podemos encontrar productos con valor N-P-K de, por ejemplo, 15 -5- 10, que se traduce el 15% de nitrógeno, 5% de fósforo y 10% de potasio.

Además, hay algunos específicos para flores y otros para el follaje de todo tipo de plantas. Así que hay que verificar bien qué necesidades tiene nuestro jardín para adquirir el producto más apropiado.

2. Fertilizante orgánico

Son aquellos fertilizantes que están elaborados, únicamente, con sustancias de origen mineral, vegetal, animal o mixto, y en los que la participación del hombre es poca o nula. Un ejemplo sería la mezcla de estiércol con residuos vegetales. Su ventaja frente a otros productos es que este le devuelve materia orgánica a los suelos, que generalmente se pierde con la extracción de cultivos o al trasplantar, y que, sin duda, es necesario reponerla.

Así mismo, este tipo de fertilizante para plantas mejora la porosidad, retención de agua y permeabilidad del suelo, y favorece la asimilación de nutrientes minerales.

En esta variante de fertilizante encontramos el humus de lombriz, el cual ofrece más calcio, magnesio, nitrógeno, fósforo y potasio. Se trata de un método de compostaje que utiliza lombrices para consumir y convertir los residuos orgánicos en un poderoso fertilizante, y promover la vida microbiana.

3. Fertilizante inorgánico

Aquí entran aquellas sustancias provenientes de rocas y minerales. Entre ellos están el nitrato de amoníaco, el sulfato amónico, el nitrato sódico, el superfosfato y el cloruro potásico. Este tipo de fertilizantes tienen la cualidad de enriquecer de minerales el suelo y que las plantas dispongan de alimento en cantidad rápidamente, aunque no mejoran en general las condiciones físicas de la tierra.

El nitrato y el sulfato de amonio se consideran fundamentales en la creación de fertilizantes de calidad, pues aportan un buen nivel de nitrógeno y amonio para darle frescura y firmeza a las hojas y tallos, sobre todo en climas extremos, al nutrirlas desde la raíz.

4. De absorción lenta o rápida

Así como los tipos de fertilizantes se pueden clasificar según su composición, también los podemos identificar por su capacidad de absorción. Los de absorción lenta van liberando los nutrientes poco a poco, a lo largo de varios meses. Suelen tener un precio más elevado, pero el efecto dura por más tiempo.

En cuanto a los de liberación rápida, estos se caracterizan por poner los nutrientes a disposición de las plantas de forma inmediata. No obstante, por esta razón, el fertilizante se agota más rápido y hay que aplicarlo constantemente. Hay que considerar que al hacer tantas aplicaciones se corre el riesgo de quemar el jardín, así que hay que considerarlo solo en casos específicos.

A estos últimos generalmente se les denomina “solubles en agua”, mientras que a los otros se les identifica como de “acción controlada” o “insolubles”. La mayoría están enfocados para su uso en pasto, aunque también hay disponibles para otros follajes.

5. Fertilizantes sólidos

Entre los fertilizantes químicos, orgánicos e inorgánicos encontramos diversas presentaciones sólidas. Tales como las siguientes:

  • Polvo: partículas sumamente finas que pueden aplicarse directo en el sustrato o diluirse en agua. Es una presentación poco usada, pero útil en el cultivo de nuestro huerto o jardín.
  • Granulado: son partículas de mayor tamaño que hacen más práctica y cómoda la dispersión sobre la tierra, pudiendo conseguir una aplicación más uniforme, tanto de forma manual como con máquina.
  • Pastillas: ya vienen con la adecuada porción de nutrientes. Se deshace poco a poco en la tierra, ofreciéndole al jardín un adecuado aporte a largo plazo. Las hay para plantas de hoja y de flor.
  • Bastones: también se diluyen lentamente en la tierra, siendo perfectas para diversos cultivos y flores. El fertilizante viene concentrado, tiene un aspecto cristalino y su forma es en estaca para insertar en el suelo.

6. Fertilizantes líquidos

Los fertilizantes líquidos se consideran de mayor rendimiento y se pueden aplicar diluidos en agua o de forma directa. Además, es de efecto inmediato porque el jardín lo absorbe al primer contacto, dándoles mayor vigor a las raíces y un aumento en el desarrollo vegetativo. Entre las alternativas están las siguientes:

  • Suspensiones: es una mezcla de partículas sólidas, que se disuelven en líquido.
  • Soluciones: todos los nutrientes están disueltos en líquido de manera homogénea.

Cabe destacar que es necesario un atomizador para esparcirlo, pudiéndose aplicar directo en jardineras y en macetas. Además, estaremos regando y fertilizando las plantas al mismo tiempo, siendo muy práctico para el uso en el hogar.

Recomendaciones generales para la aplicación de fertilizantes

  • Hay que considerar aplicar el abono a finales del invierno y a mediados de la primavera. En la primera aplicación le devolverá a la tierra la estructura necesaria para el crecimiento de las plantas (que pudo perder durante las heladas), mientras que en la segunda, le aporta los nutrientes necesarios a la planta para estimular su floración o crecimiento.
  • También hay que aplicarlo en aquellas plantas que veamos sin color, débiles o que no están creciendo óptimamente, pues esto significa que no están recibiendo los nutrientes adecuados.
  • Los fertilizantes líquidos son convenientes cuando acabamos de trasplantar, pues su rápida absorción hace que la planta se fortalezca, mientras se adapta y va creciendo en su nuevo sustrato.
  • Siempre hay que leer las etiquetas de los fertilizantes y seguir sus instrucciones de uso, ya que ahí se menciona la cantidad exacta a usar, sobre todo si es específico para una sola especie.
  • Es preferible aplicarlo por la mañana o antes de oscurecer, y regar siempre antes de fertilizar. De lo contrario, el agua podría arrastrar el producto e impedir que llegue la cantidad necesaria a la planta.

Ahora que conocemos algunos tipos de fertilizantes para plantas, no queda más que escoger los productos adecuados para nuestro jardín, según las plantas, flores o cultivos que estemos sembrando, con el fin de mantenerlo frondoso y saludable.

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