Categoría

Club de Jardinería

Cómo plantar una lechuga

Si quieres conocer cómo plantar una lechuga, sigue leyendo porque aquí conocerás los pasos necesarios para hacerlo.

Muchas familias han optado por tener su propio huerto en casa. Esto sin duda trae numerosos beneficios para la salud, ya que nos permite alimentarnos sanamente, lejos de pesticidas u otros químicos que puedan alterar y contaminar las propiedades de los cultivos.

No obstante, mantener nuestras propias cosechas implica más que sólo sembrar y supervisar de vez en cuando el crecimiento, requiere de tiempo suficiente para regar, fertilizar y estar al pendiente de la salud de las plantas.

Una de las hortalizas más comunes en los huertos de casa son las lechugas. Estas ocupan un lugar relevante en la alimentación de las familias, ya que acompañan gran número de platillos por su sabor y sus beneficios en el sistema circulatorio y digestivo. Aportan hierro, fibra y sirven como antioxidante, retrasando en envejecimiento celular.

Tipo de tierra

Antes de decidirnos a plantar una lechuga, es necesario seleccionar el recipiente donde la colocaremos, así como tener a la mano la tierra adecuada para que la planta pueda nutrirse y crecer. Como recomendación, el depósito debe tener abrazaderas para poder trasladarlo o escoger un lecho elevado, donde reciba la suficiente luz, pero sin ser abundante.

El material es indiferente, se pueden adaptar a contenedores de plástico o cartón, aunque sí es necesario que sea un material resistente para que soporte la cantidad de agua con la que se riega. Lo mejor será utilizar huacales o cajas de madera, para que haya mayor resistencia y la humedad no se evapore tan rápido.

Ahora bien, una vez que tenemos el recipiente debemos depositar dos cucharadas de tierra fértil para después prepararla con una cucharada de musgo de turba, una de vermiculita y otra de perlita. La tierra puede ser vegetal o cualquiera que venga en bolsa. Estos tres elementos (los dos últimos son minerales) ayudan a drenar y retener el agua por más tiempo para que la tierra se mantenga húmeda y  conserve mucho más nutrientes para que la planta los pueda asimilar.

Una vez que los incorporemos todos, hay que mezclarlos muy bien con la tierra hasta que quede una consistencia suave y lisa.

Distribución de semillas

Si queremos tener un huerto consistente, podemos sembrar semillas de lechuga de diferentes variedades. Entre las opciones están la lechuga Bibb, la Simpson, la Romana, entre otras. Cada una cambia en cuanto a tamaño, color, forma y sabor, por lo que será necesario tomar en cuenta sus características para decidir cómo acomodarlas.

Para comenzar a distribuirlas, primero debemos trazar las líneas de tierra donde las colocaremos. Cada una debe tener, al menos, medio cuarto de pulgada de profundidad y entre 8 y 12 pulgadas de distancia entre sí. Además, cada lechuga deberá estar separada la una de la otra con al menos 2 centímetros, de por medio

En caso de que las semillas vengan en empaque, lo mejor será abrirlas de una esquina para, de esta manera, irlas esparciendo poco a poco. Hay que cuidar que el contenedor tenga suficiente profundidad para que las raíces no se compriman y sus hojas puedan expandir libremente.

Correcto drenaje

Si bien estas plantas son fáciles de cultivar y se adaptan a casi cualquier tipo de recipiente es necesario tomar en cuenta algunas precauciones para que crezcan de la manera esperada.

Una vez que están en la tierra, debemos cubrirlas con un poco más de la misma mezcla y rociarlas con suficiente agua. Para esta especie, es necesario retener suficiente humedad para poder crecer y no secarse, ya que, en caso de que esto último suceda, será muy difícil recuperarlas. Es importante saber que no debemos regarlas con manguera o alguna otra herramienta que pueda encharcar la tierra o ahogarlas; lo mejor es apoyarse de elementos que permitan el riego por goteo.

Ahora bien, dado que el correcto drenaje acelera el proceso de esta planta, es necesario mantenerlas preferiblemente en temperaturas frías, en vez de calurosas, debido a que el sol hace que se consuma el agua más rápido. Las lechugas no resisten a más de 30 grados, por lo que la temperatura ideal durante el día es de 14° y por la noche, 5° bajo cero.

Cuidado de las plantas

Ya que las hojas son muy largas, es importante cubrirlas durante el invierno, protegerlas del sol y mantenerlas libres de plagas.  Para esto, será importante revisarlas, al menos una vez a la semana, para detectar la presencia de insectos o enfermedades que pudieran estarlas lastimando. En caso de encontrar algo, lo mejor será cortar las hojas contaminadas para evitar que el daño se sigan propagando.

Como auxiliar, podemos utilizar agrovelo para cuidar de nuestro cultivo. Este es una malla que sirve como capa aislante frente a todos los factores agresivos del ambiente. Entre las plagas más comunes están las de las babosas y los caracoles, animales que son atraído por la humedad.  Generalmente se anidan en el tallo, por lo que no debemos olvidar revisar esa zona.

¿Cuándo recolectar?

Si queremos aprovechar nuestro cultivo para hacer una rica ensalada, el mejor momento para recolectar es cuando las hojas han crecido hasta 15 centímetros.  Es importante que las retiremos con un cuchillo o unas tijeras, procurando dejar intactos al menos 4 centímetros a partir del brote para que pueda volver a crecer. Las hojas que se deben retirar son las de hasta arriba, dejando libres la de en medio y las de hasta abajo.

Ahora bien, si contamos con suficiente espacio para que nuestras lechugas se reproduzcan, sólo necesitaremos cuidar que las hojas del centro crezcan lo suficiente para que broten las semillas y podamos comenzar de nuevo el proceso de cultivo.

Cada variedad de lechuga tiene su tiempo de crecimiento y cosecha, por lo que debemos conocer las cualidades de nuestras variantes para cortarlas en el momento correcto. Se puede preparar un cultivo a partir de febrero hasta mayo para recibir la cosecha de verano, o de agosto a octubre para la de invierno.

¿Cómo mantenerlas frescas?

Si queremos que nuestra lechuga u hojas de lechuga se mantengan frescas el tiempo suficiente antes de su consumo, es necesario mantenerlas húmedas y que puedan respirar. Como notarás, la clave sobre cómo plantar una lechuga y cómo conservarla siempre está enfocada en la cantidad de agua que le proporcionemos para no dejarla morir.

¿Cómo conseguir que se reproduzcan?

Para que obtengamos una semilla capaz de germinar, será necesario que dejemos que maduren alrededor de 20 lechugas o más. Para esto, habrá que verificar que las lechugas sean de la misma variedad, de lo contrario la semilla naciente será una mezcla de las diferentes variantes. Una vez que esté la semilla, habrá que iniciar el mismo proceso para que crezca de la manera que deseamos.

Debido a su docilidad, la lechuga puede cultivarse junto con otras hortalizas, entre ellas están el jitomate, la zanahoria, la fresa, la coliflor, el pepino, entre otras, por lo que podremos aprovechar para tener más de un vegetal en nuestro huerto casero.

Ahora que conocemos cómo plantar una lechuga, podemos disfrutar de las ventajas de tener un huerto en casa.  Además de proporcionarnos hábitos alimenticios saludables, preparar semilleros se vuelve una actividad que compartir con la familia, mientras aprendemos técnicas sobre cómo cultivar nuestras verduras favoritas.

Déjanos tu comentario